En el marco del curso Comportamiento del Consumidor y bajo la metodología de Aprendizaje Servicio (A+S), la Escuela de Administración UC desarrolló, en colaboración con el Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad de Puente Alto, un proyecto orientado a la gestión de residuos en ferias libres de la comuna. La iniciativa articuló el aprendizaje académico con la acción comunitaria, generando un espacio de formación práctica donde las y los estudiantes investigaron en terreno, trabajaron junto a actores locales y diseñaron propuestas de mejora con foco en la sostenibilidad y el compromiso ciudadano.


Como parte del curso “Comportamiento del Consumidor” bajo la metodología de Aprendizaje Servicio (A+S), la docente Claudia González Arcos junto a estudiantes de la Escuela de Administración UC desarrollaron un proyecto orientado a analizar y mejorar la gestión de residuos orgánicos en las ferias libres de la comuna de Puente Alto. A través de entrevistas, observaciones y encuestas a feriantes, vecinos y consumidores, el grupo de estudiantes identificó las prácticas actuales y desarrolló propuestas viables y co-construidas con los actores locales, orientadas a fomentar una gestión más eficiente y ambientalmente sostenible de estos espacios comunitarios.
“El proyecto fue un laboratorio vivo de aplicación de teorías del comportamiento del consumidor. Los estudiantes pudieron analizar la brecha entre actitudes y conductas sustentables, evaluar barreras estructurales como la falta de infraestructura o incentivos, e incluso diseñar propuestas de intervención basadas en teorías de motivación, normas sociales, entre otras. Por ejemplo, las encuestas permitieron medir la disposición al cambio mediante escalas tipo Likert, lo que les dio la oportunidad de trabajar con metodologías cuantitativas y cualitativas de manera complementaria”, explicó la docente Claudia González.
El curso se desarrolló durante el primer semestre de 2025, combinando trabajo de campo, análisis de información y presentaciones colaborativas. Durante julio, los y las estudiantes realizaron visitas periódicas a las ferias libres de la comuna, observando directamente las prácticas de disposición de residuos, las rutinas de los feriantes y la interacción con los consumidores. Este enfoque permitió recopilar información cualitativa y cuantitativa, integrando conceptos de comportamiento del consumidor, teorías de motivación y normas sociales en un contexto real y aplicado.
La recolección de información se realizó mediante una encuesta presencial aplicada a 72 feriantes de la comuna. El cuestionario incluyó preguntas sobre características sociodemográficas, hábitos de manejo de residuos y escalas tipo Likert para medir la percepción de las instituciones, la responsabilidad individual y la disposición al cambio. Posteriormente, los datos se organizaron por categorías temáticas, lo que permitió un análisis más claro y una interpretación más precisa de los resultados.
Dyana Herrera Flores, Profesional de Proyectos Ambientales de la Municipalidad de Puente Alto, destaca que la participación activa de los estudiantes en este tipo de proyectos genera un impacto muy positivo en la percepción y compromiso de la Municipalidad. “Su involucramiento demuestra que las nuevas generaciones están interesadas y comprometidas con los desafíos ambientales, lo que refuerza la importancia de seguir impulsando estas iniciativas. Además, la mirada fresca y crítica de los estudiantes aporta nuevas ideas y perspectivas que enriquecen la gestión municipal, fortaleciendo el vínculo entre la comunidad, la educación y la institucionalidad. Este trabajo colaborativo no solo valida el esfuerzo municipal en materia ambiental, sino que también lo potencia, al evidenciar que el cuidado del entorno es una tarea compartida que involucra a todos los actores sociales”.
“El proyecto no era solo académico: tenía un trasfondo social que nos desafió a pensar en soluciones que realmente aportaran a la comuna”
Así lo expresó José Tomás Aranda Ahumada, estudiante de la carrera de Ingeniería Comercial, quien destacó que la experiencia del curso le encantó porque trascendió la teoría y le permitió vivir en terreno lo que significa aplicar los conceptos en un contexto real. “Trabajar en un plan de sustentabilidad de compostaje en las ferias libres de Puente Alto me hizo darme cuenta del impacto social que puede tener nuestro rol como estudiantes y futuros profesionales. Creo que un ingeniero comercial no puede limitarse a números y modelos, también necesita terreno y contacto con la comunidad. Lo que más me marcó fue precisamente ese vínculo con la gente: hablar con feriantes y vecinos me permitió ver sus preocupaciones, limitaciones y ganas de mejorar. Ahí entendí que la sustentabilidad no se logra solo desde una sala de clases, sino trabajando en conjunto y respetando la realidad local. Este curso me enseñó que la formación profesional también pasa por la responsabilidad social, y que ser ingeniero comercial significa ser un puente entre la gestión y el impacto en la sociedad”.
Al tratarse de un curso nuevo diseñado en torno a la metodología A+S, tanto los estudiantes como la docente vivieron un proceso de aprendizaje intenso y colaborativo. La aplicación en terreno de los conceptos vistos en clases, en el contexto de las ferias libres de Puente Alto, evidenció el valor de articular teoría y práctica. De este modo, el curso se consolidó como una experiencia formativa viva, con un impacto que trasciende lo que puede alcanzarse únicamente en el aula.








